La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ordenó la investigación del presunto caso de intoxicación con fentanilo en tamales que afectó a siete menores en Huauchinango, Puebla. El incidente se registró el 14 de febrero de 2026, cuando los niños, con edades entre 2 y 11 años, presentaron síntomas de intoxicación como vómito, dolor abdominal y crisis convulsivas, por lo que fueron hospitalizados en el Hospital General de esa localidad.
Sheinbaum instruyó a las autoridades federales y estatales a realizar indagatorias para determinar si alguno de los tamales consumidos contenía fentanilo y cómo llegó la sustancia a los alimentos. La Fiscalía General de la República (FGR) asumió la responsabilidad de la investigación, en coordinación con la Fiscalía General del Estado de Puebla, donde se concentran las pesquisas iniciales.
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Respuesta de la Fiscalía y resultados preliminares
Por su parte, la Fiscalía de Puebla desmintió que los tamales estuvieran contaminados con fentanilo. La dependencia señaló que una niña hospitalizada dio positivo a opioides, pero aclaró que este resultado no procedió de la comida consumida, sino de los medicamentos administrados durante el tratamiento hospitalario. El laboratorio del hospital confirmó la presencia de sustancias como barbitúricos, metadona y tramadol en la menor, utilizadas para controlar sus convulsiones y síntomas.
El caso adquirió relevancia en el contexto de la creciente alerta por el consumo y distribución ilegal de fentanilo en distintas regiones del país. El Gobierno de Puebla destacó que las muestras recogidas a los tamales y del lugar donde fueron adquiridos no arrojaron presencia de fentanilo ni de otras drogas en análisis preliminares. Asimismo, el área de salud local estableció que la intoxicación probablemente fue alimentaria, aunque no derivada del opioidio.
Atención médica y seguimiento clínico
Las autoridades sanitarias realizaron un seguimiento clínico a los menores afectados. A inicios de la investigación, una de las niñas permaneció en observación médica debido a la gravedad de sus síntomas, mientras que los otros menores recibieron atención y los dieron de alta tras estabilizarse. Las instancias gubernamentales mantienen abierta la investigación para esclarecer el origen de la intoxicación y descartar riesgos adicionales para la población.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana se sumó a las labores de investigación coordinadas con la FGR y autoridades poblanas. A nivel federal, el gabinete de seguridad conformó un grupo interinstitucional para profundizar en el caso y vigilar posibles vinculaciones de la presunta sustancia detectada en la salud de los menores.
Este episodio ocurrió en una región donde se han identificado riesgos por el tráfico y consumo de drogas sintéticas, con especial atención en el consumo infantil. El Gobierno de México ha reforzado el monitoreo sanitario y las acciones de inspección para prevenir episodios similares. Al mismo tiempo, se han intensificado campañas de información para evitar intoxicaciones y alertar a la población sobre sustancias ilícitas.