Las bordadoras mayas de Guatemala, organizadas en el Movimiento Nacional de Tejedoras, aún aguardan protección legal de su propiedad intelectual, plasmado en los huipiles, después de que presentaran una denuncia contra las marcas de ropa ante la Comisión de la Mujer del Congreso en junio de 2025, un proceso que lleva un camino legal extenso y que aún no tiene resolución.
El hecho ocurre ante la reproducción no autorizada de los bordados y diseños tradicionales de sus huipiles por parte de diversas marcas industriales y empresas.
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La acción se ejecutó mediante una iniciativa legal que busca el reconocimiento de la propiedad intelectual colectiva, después de años de apropiación generalizada. La denuncia responde a la ausencia de un marco legal en Guatemala que proteja los diseños ancestrales como propiedad colectiva.
Esta desprotección facilita que las marcas industriales extraigan y comercialicen los símbolos tejidos en los huipiles, despojándolos de su contexto y significado cultural.
Impacto económico de la apropiación
El vacío legal permite la reproducción masiva de los bordados mediante maquinaria industrial y producción mecánica. Esta dinámica genera competencia directa para el trabajo artesanal de las bordadoras mayas, cuyas creaciones son fruto de un proceso extenso y manual.
La comercialización global de estos diseños por marcas industriales no conlleva un reconocimiento ni un beneficio económico para las comunidades creadoras en Guatemala. Por lo tanto, se convierte en un sistema de extracción que obtiene ganancias de un patrimonio colectivo, sin una retribución justa para sus legítimas autoras.
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Bordadoras mayas aún aguardan protección legal contra marcas
El proceso inició con una acción de inconstitucionalidad que llevó a la Corte Constitucional de Guatemala, en 2017, a exhortar al Congreso a legislar sobre la propiedad intelectual colectiva de los tejidos mayas. Desde entonces, se han presentado propuestas como la iniciativa 5247 en 2017 y otra en 2022, sin que se apruebe una ley de protección.
Ante la inacción legislativa, el Movimiento Nacional de Tejedoras presentó una nueva iniciativa en 2025 y organizó protestas para exigir avances. La iniciativa 6136, presentada en 2024, propone la creación de un registro de derechos colectivos y establece sanciones penales para la apropiación indebida. El camino legal ha sido largo, con más de una década de esfuerzos sin una resolución definitiva que otorgue protección jurídica.
Marcas denunciadas y contexto regional
El patrón de apropiación de diseños indígenas por marcas industriales se documenta también en México. Entre 2012 y 2019, una organización registró 39 casos de plagio que involucran al menos a 23 marcas.
La lista de marcas señaladas en ambos países incluye:
- Zara
- Carolina Herrera
- Isabel Marant
- Louis Vuitton
- Mango
- Desigual
- Anthropologie
- SHEIN
Estos casos muestran una práctica recurrente en la industria de la moda. La denuncia en Guatemala representa un episodio más en un conflicto regional por la protección del patrimonio cultural indígena frente a la explotación industrial.
Postura de la UNESCO y marco legal de Guatemala y México
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoce que los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su propiedad intelectual sobre el patrimonio cultural, los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales.
La apropiación indebida constituye un delito porque vulnera derechos colectivos fundamentales. La iniciativa legal 6136 en Guatemala propone sancionar la apropiación indebida de la propiedad intelectual colectiva con penas de prisión de 3 a 8 años y multas económicas. Se trata de un acto que trasciende el plagio comercial, al despojar a los pueblos de su identidad y herencia cultural.
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En México, la protección de la propiedad intelectual del patrimonio cultural, como los bordados, se fundamenta principalmente en la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA).
Esta ley protege las expresiones culturales tradicionales y artesanales, reconociendo a las comunidades indígenas como titulares colectivas de sus obras literarias o artísticas.
Complementariamente, la Ley Federal para la Protección del Patrimonio Cultural del 2022 establece derechos colectivos sobre conocimientos y expresiones, y exige consentimiento libre, previo e informado para su uso.
Simbolismo de los diseños en los huipiles
Los huipiles son blusas tejidas que contienen símbolos que comunican identidad, comunidad, rol social y etapa vital de quien los porta. Cada pieza es única y está cargada de memoria, funcionando como un elemento de identidad colectiva y personal.
Los bordados y tejidos en los huipiles sostienen una historia colectiva y una cosmovisión específica. Su producción es un acto que trasciende la creación de una prenda, al incorporar técnicas y significados transmitidos por generaciones en Guatemala y en otros países con comunidades originarias.
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La reciente denuncia de las bordadoras mayas en Guatemala se suma a una lista de acciones que demuestran perseverancia por la protección de sus bienes simbólicos. Estos esfuerzos legales y organizativos buscan defender la dignidad de un patrimonio frente a su explotación comercial.
El caso simboliza una lucha entre la producción industrial y la artesanal. La última porta una carga de cosmovisión, memoria y tradición. Su valor trasciende el lucro, al representar la continuidad de un sistema de conocimiento y de identidad colectiva.