Blue Monday: el termómetro del agotamiento laboral en las empresas

Blue Monday: el termómetro del agotamiento laboral en las empresas Blue Monday: el termómetro del agotamiento laboral en las empresas
Foto: Freepik

Cada tercer lunes de enero es conocido internacionalmente como Blue Monday, un termómetro para las empresas. Lo que comenzó como una campaña de marketing en 2005 hoy es un indicador sobre la salud mental y desgaste emocional que tienen los trabajadores.

El término dejó de ser una simple etiqueta popular para convertirse en una señal de alerta dentro del mundo corporativo. En México, cada vez más empresas comienzan a leer esta fecha como un indicador útil para entender a sus equipos.

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¿Qué es el Blue Monday y qué relación tiene con las empresas?

Aunque el concepto nació en 2005 como parte de una campaña de mercadotecnia, las variables que lo rodean son reales y medibles: presión financiera, condiciones climáticas, metas laborales renovadas y el fin de la euforia decembrina. En conjunto, estos factores inciden directamente en la productividad, el compromiso y, en última instancia, en la rentabilidad de las organizaciones.

La conversación sobre el Blue Monday cobra especial relevancia en un contexto donde el desgaste laboral en las empresas se normaliza. De acuerdo con el Global Talent Trends 2025, el 54% de los empleados en mercados emergentes como México reconoce sentirse “quemado” (burnt out) apenas inicia el año.

Este dato revela que el agotamiento no es un problema que se acumule con el paso de los meses, sino una condición estructural que se manifiesta desde enero.

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México también encabeza los índices de fatiga por estrés laboral a nivel global. Datos del IMSS arrojan que alrededor del 75% de los trabajadores padece los efectos del estrés crónico. Se trata de un valor que supera incluso a economías como China y Estados Unidos. Este fenómeno no solo impacta el bienestar individual, sino que se traduce en ausentismo, rotación de talento, errores operativos y una menor capacidad de innovación.

¿Qué nos dice esta fecha?

Desde la óptica empresarial, el desánimo estacional asociado al Blue Monday deja de ser un tema emocional para convertirse en un asunto financiero. Estudios recientes de la UNAM y consultoras globales estiman que el estrés crónico le cuesta a las empresas mexicanas más de 16,000 millones de pesos anuales en pérdidas derivadas de la baja de rendimiento. En un entorno económico retador, este costo invisible erosiona la competitividad del sector privado.

Ante este panorama, algunas compañías líderes han comenzado a usar el Blue Monday como un punto de diagnóstico. Más que implementar acciones aisladas de bienestar, lo ven como una oportunidad estratégica para revisar cargas de trabajo, estilos de liderazgo, esquemas de flexibilidad y la solidez de su cultura organizacional. El foco ya no está solo en “motivar”, sino en construir resiliencia sostenible en los equipos.

En ese sentido, el Blue Monday funciona como un espejo incómodo pero necesario: revela que el agotamiento laboral no es un problema individual, sino sistémico. Para las empresas mexicanas, entenderlo y atenderlo puede marcar la diferencia entre iniciar el año con desgaste acumulado o con una base más saludable para el crecimiento.

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