El mapa político latinoamericano registró este domingo un nuevo giro hacia la derecha tras el triunfo de Laura Fernández en Costa Rica– Analistas consideran la victoria como parte del fortalecimiento de gobiernos y movimientos de derecha en la región.
La candidata del Partido Pueblo Soberano obtuvo la presidencia en primera ronda con el 48.5 por ciento de los votos, de acuerdo con resultados oficiales con el 88.4 por ciento de las mesas escrutadas. La candidata superó con amplio margen al aspirante del socialdemócrata Partido Liberación Nacional (PLN), Álvaro Ramos, quien alcanzó el 33.3 por ciento de la votación.
El triunfo representa la continuidad política del actual mandatario Rodrigo Chaves, economista identificado con posturas conservadoras y de libre mercado, de quien Fernández se proclamó durante la campaña como su “heredera política”. Su victoria refuerza la tendencia regional donde diversas fuerzas de derecha han ganado terreno impulsadas por discursos centrados en seguridad, combate al crimen organizado y críticas a las instituciones tradicionales.
Fernández se convierte además en la segunda mujer en alcanzar la presidencia de Costa Rica, después de Laura Chinchilla, quien gobernó entre 2010 y 2014. Sin embargo, a diferencia de su antecesora, la nueva mandataria llega al poder bajo una agenda marcada por propuestas de endurecimiento en materia de seguridad pública y una reestructuración del modelo político costarricense.
Durante su discurso de victoria, Fernández anunció el inicio de lo que denominó la construcción de “la tercera república”, con un proyecto que calificó como un cambio estructural para el país.
“Nos toca edificar la tercera república. El mandato que me da el pueblo soberano es claro: el cambio será profundo e irreversible”, declaró ante cientos de simpatizantes reunidos en San José.
La inseguridad y el crecimiento del narcotráfico dominaron el debate electoral. Como respuesta, Fernández propuso implementar estados de excepción en zonas con altos niveles de violencia, una medida que refleja la tendencia regional de gobiernos conservadores que han apostado por políticas de seguridad más estrictas.
La presidenta electa fue ministra de la Presidencia y de Planificación durante la administración de Chaves, figura política que mantiene altos niveles de popularidad y cuya influencia fue constante durante la campaña. Incluso, Fernández ha dejado abierta la posibilidad de integrar al actual mandatario a su gabinete, al que ha descrito como “un hombre brillante”.
La nueva mandataria también ha replicado las críticas de su antecesor contra el Poder Judicial y el Legislativo, a quienes responsabiliza parcialmente del incremento en los índices de violencia y homicidios.
El resultado electoral en Costa Rica se suma a una serie de victorias recientes de proyectos políticos conservadores en América Latina, fenómeno que refleja un reacomodo ideológico en la región impulsado por el descontento social ante problemas de inseguridad, crisis económicas y desgaste de gobiernos tradicionales.