El senador Adán Augusto López Hernández anunció que dejará la presidencia de la Jucopo, así como la coordinación de Morena en el Senado de la República. Esto en medio de uno de los momentos más críticos para su carrera por señalamientos de corrupción y nexos con el crimen organizado.
Informó que no solicitará licencia a su cargo y continuará desempeñándose “como un senador más” dentro del grupo parlamentario. Sin profundizar en las razones de su decisión, señaló que también concentrará esfuerzos en realizar “trabajo de tierra” para fortalecer la estructura política del partido.
Adán Augusto deja la presidencia de la Jucopo y la coordinación de Morena en el Senado
El relevo en la coordinación será asumido por el senador Ignacio Mier Velazco, quien además presidirá la Junta de Coordinación Política (Jucopo), órgano encargado de conducir los acuerdos legislativos en la Cámara alta. Asimismo, se informó que será designado coordinador político de Morena en la Cuarta Circunscripción, que incluye la CDMX y los estados de Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala.
Adán Augusto López, uno de los principales operadores políticos de Morena y cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador, aseguró que su decisión busca contribuir al fortalecimiento territorial del partido.
Entre La Barredora y escándalos de corrupción
La salida del exsecretario de Gobernación ocurre en medio de diversos cuestionamientos públicos que marcan su trayectoria política en los últimos meses. Distintos sectores políticos y mediáticos señalan presuntas irregularidades administrativas durante su gestión en cargos públicos anteriores.
Entre ellos se incluyen acusaciones difundidas sobre supuestos vínculos de funcionarios cercanos a su equipo con grupos delictivos como La Barredora. Hasta ahora, el senador no enfrenta procesos judiciales relacionados con estos señalamientos. Ha rechazado en distintas ocasiones cualquier relación con actos de corrupción o con organizaciones criminales.
Analistas políticos consideran que el movimiento dentro de la bancada oficialista podría responder tanto a ajustes internos rumbo a los procesos electorales venideros. También en la necesidad de reorganizar liderazgos dentro del partido gobernante.