Gary «Mani» Mounfield, el bajista emblemático de The Stone Roses, marcó un antes y un después en la música británica. Su talento llevó a la banda a convertirse en un ícono del movimiento Madchester y de la escena indie. Mani se destacó por un estilo único y carismático que definió muchas canciones inolvidables.

Visión musical y carrera con The Stone Roses
Mani se unió a The Stone Roses en 1987 y fue pieza clave en su auge. Su bajo Rickenbacker, decorado con arte inspirado en Jackson Pollock, creó líneas rítmicas hipnóticas que acompañaron canciones como “I Wanna Be Adored”. La fusión de rock, funk y psicodelia en los discos homónimos consolidó su lugar en la historia musical británica.
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Tras la ruptura de The Stone Roses en 1996, Mani se integró a Primal Scream, sumando su estilo a una banda que mezcló rock psicodélico con música electrónica. Permaneció 15 años contribuyendo en álbumes clave, como “Screamadelica”, ampliando su legado musical y explorando nuevas sonoridades.
Icono cultural y legado duradero
Mani influyó en generaciones de músicos y se convirtió en referente para bandas británicas como Oasis y Blur. En 2011 regresó a The Stone Roses para su gira de reunión que culminó en 2017. Su impacto trasciende la música, convirtiéndolo en símbolo del rock británico e inspiración de nueva ola de artistas.
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La carrera de Gary «Mani» Mounfield representa la combinación de talento técnico y carisma cultural. Su legado perdura en la influencia que dejó sobre la música británica alternativa y el género indie, reafirmando su lugar como una leyenda del bajo.